La de los profesionales que deben captar donantes de órganos no es tarea fácil. Los familiares de los posibles donantes reaccionan y expresan su pesar de diferentes formas. La combinación de muerte repentina, inesperada, violenta y temprana, más el sentimiento de ira y la demora del proceso legal de entierro, puede llevar al estrés y a problemas psicológicos.
"Siempre actuamos con asistencia psicológica. Hay donaciones multiorgánicas que suelen demorar más, ya que se necesitan aviones sanitarios e intervienen equipos de otros lados. Esto afecta mucho a los familiares, por eso nunca los dejamos solos. Hay familias que retornan, porque les queda una mala sensación y los ayudamos a salir adelante", resaltó la directora de la delegación Tucuman del Central Único Coordinador de Ablación e Implante (Cucai), Natalia Grinblat.
Destacó que en los últimos años se amplió la conciencia de la importancia de donar. "En 2004, la tasa de donantes por millón de habitantes fue de 2,14: en 2011 fue de 14,5 (el promedio del país es 15,06)", señaló.
Los trasplantes más frecuentes son de riñón. Este año ya hubo en Tucumán 14 donantes reales, lo que posiciona a la provincia entre las de mayor conciencia.
Grinblat informó que hay 392 tucumanos que esperan por un trasplante: 245 aguardan un trasplante renal, 21 de hígado, dos cardíacos, un renopancreático y 123 córneas.